Domínguez: Los ojos de la historia o la historia de los ojos

15 de November de 2007 a las 11:16 am | Por editor | En Uncategorized |

Cuando llegué a Lima, me enteré por intermedio de Anthony, un amigo que conocí por intermedio del chat, que debíamos ir a la Casona de la Universidad de San Marcos para observar la exposición del “Chino” Domínguez. Al saber la noticia, grande fue mi malestar debido a que había hecho otros planes. En sí, la principal molestia era por el agobiante calor que hubo ese día, aunado a mi total ignorancia sobre el personaje en mención. No puedo negar que siempre he sido un poco flojo. Pero desde que partimos del hotel, la situación cambió por completo. Eran las 10.00 a.m. cuando nos encontrábamos en pleno Miraflores, listos para enrumbar hacia la Casona. El calor era asfixiante pero lo contrarrestaba la amena charla que sostenía con Anthony. Fue así que mientras iban transcurriendo los minutos fui enterándome de algunos datos sobre Domínguez. En sí, el tema de la exposición me interesó poco a poco debido a que siempre he sentido cierto interés por la fotografía.

El camino era más o menos largo pero debido a la parsimonia con la que se desplazaba el vehículo, el viaje resultaba realmente fastidioso. Por error, nos apresuramos en bajar y aún faltaban 6 cuadras para llegar a nuestro destino. Ambulantes por doquier, niños con sus madres, basura desperdigada por las calles aledañas, música estridente que uno percibía a cien metros de distancia. La avenida Abancay era en ese instante un fiel reflejo de lo que nunca antes había visto en mi vida. Por fin, llegamos al Parque Universitario y en medio de él, una feria nos esperaba con cientos de productos listos para ser ofrecidos por decenas de vendedores ávidos de clientes. Ya en la entrada principal de la Casona, el guardián nos pidió algún tipo de identificación para poder ingresar al local.

Tan solo dimos unos pasos cuando de repente ingresamos a un salón de extensa dimensión. En su interior estaban las primeras muestras de todo lo recogido por el lente del “Chino” Domínguez a lo largo de su carrera. Una simbiosis perfecta invadía las paredes de ese salón. El Perú se veía reflejado frente a un espejo, frente al lente del “Chino”. Y nosotros veíamos al Perú desde una óptica pocas veces vista con anterioridad. En mi caso particular, observaba la obra con mayor detenimiento debido a que esa era mi primera visita al Perú. Las diferentes imágenes retrataban el sentir de los individuos, así como, el de los grandes grupos de la sociedad peruana. La alegría, la melancolía, el recuerdo, la amargura, la tristeza, la ira, el deseo, la añoranza, la felicidad, el odio, junto con otras formas de expresión se veían enmarcadas en la obra fotográfica de Domínguez.

La sencillez de las tomas combinada con los precisos momentos en que debían ser tomadas es la muestra de la gran capacidad de este fotógrafo peruano. Su legado es valorado y reconocido por diversas personalidades que conforman el más selecto grupo de intelectuales del Perú. No por ser amigos de él, sino por la forma en que llega a trasmitir lo que se propone fotografiar. Las manifestaciones populares, la ascensión del poder, las mujeres en las diversas facetas de su vida, las victimas de la violencia por el terrorismo, la ideología, las personalidades rutilantes de la nación inca. Todo y todos están envueltos bajo la misma aura secreta del “Chino”. Todo esto se fue develando ante mis ojos conforme fuimos pasando de salón en salón observando las diversas fotografías. Poco a poco mi ignorancia fue desvaneciéndose como las noches bohemias de las que ha sido partícipe este excelente fotógrafo. En cada una de estas iba captando lo magnifico y lo sublime que puede ser Lima con sus peculiaridades tan extrañas.

Era tiempo de volver al hotel y con ello lo que en un principio resultaba para mi una molestia, terminó siendo una experiencia gratificante desde cualquier punto de vista. Al ver y analizar cada una de las fotos de la exposición, pude comprobar como sus tomas, en el preciso momento de los hechos, pueden ser el fiel reflejo de su visión particular. Una visión que busca la construcción de una sociedad justa para todos los peruanos. Es por eso, que tanto mis ojos como mi conciencia recibieron esa dosis de justicia y equidad que después de tanto tiempo volvía a sentir. El regreso fue mucho mas calmado que la ida y mientras caminábamos rumbo a la Plaza San Martín, para tomar el vehículo que nos llevaría al hotel, un recuerdo quedó grabado para siempre en mi mente. El hecho de como una foto puede transformar y a la vez transmitir una energía única e interminable. Energía que se entremezcla con las sensaciones básicas de cualquier persona común y corriente. Tan corriente como lo fui yo en el instante que presencie la exposición del “Chino Domínguez”.

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Un comentario

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  1. su pagina es una verdadera tonteria ya que no habla extactamente de un tema si no de varios y varias puterias recomiendo no vengan a esta porqueria de pagina web

    Comentario de elmalion — March 25, 2008 #

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